Oscuridad Primordial

Este es el comienzo de una historia corta que publicaré aquí a lo largo de los próximos días. En esta misma página iré agregando vínculos a las demás partes. ¡Disfruta la lectura!

Abro mis ojos. Hace tiempo que no veía estos cerros. Unos cerros tranquilos y sin nada especial, cerca de la playa. Una suave brisa se mueve por encima de ellos, llevando el olor del mar hasta mí, rodeándome. Perdido en el momento, me nace una vaga sensación que estoy esperando a alguien, pero no recuerdo a quien. Observo con curiosidad a las olas incesantes que se rompen a lo lejos, sin pensar, sólo existiendo.

Repentinamente, una figura aparece delante mío. Envuelta en vendajes de un blanco desteñido y amarillento, hecha de pura sombra, solamente su cara está descubierta. No logro distinguir ninguna de sus facciones salvo los ojos, que me miran fijamente.

¿Adonde quería ir hoy? No lo sé, pero estoy tranquilo. La sombra no dice ninguna palabra, pero tengo la certeza que me llevará al lugar que busco (¿o acaso el lugar me busca a mi?). Todo es tan borroso en este mundo… ya no tengo la certeza de nada, ¿o nunca la tuve?

Mis divagaciones son interrumpidas por la mirada que sigue fija en mí, ahora más insistente. Con un sentido de urgencia que no deja tiempo para pensamientos vagos, me da a entender que tenemos que movernos rápido. Mi guía empieza a avanzar, siguiendo una dirección paralela a la playa, corriendo a una velocidad inesperada. Apenas logro seguirlo. Sobre cerros, sobre el suelo seco, vamos corriendo. Al poco rato se detiene, justo en la cima de un pequeño montículo. Frente a sus pies se extiende un hoyo no muy grande del cual asciende humo, negro como la noche. Se detiene un momento y mira hacia mi para asegurarse que no me estoy quedando atrás, y luego salta adentro sin más ademanes.

No me queda otra opción que seguirlo. Después de todo, a eso vine (o me parece por lo menos). Salto, y una nube de oscuridad me envuelve completamente. Siento que mi cuerpo va cayendo, pero a la vez esta flotando suavemente, como impulsado por una ligera corriente, hasta llegar a una recamara en el fondo del foso.

Es una cueva redonda, hecha de un material parecido al cristal, como un espejo translúcido tal vez. Brilla con una luz tenue y fantasmal. Súbitamente, veo una apertura, una puerta, que se empieza a abrir frente a mí. Lleva a un sombrío pasillo, alumbrado no con antorchas, sino con una suave luminosidad que pareciera emanar de la misma tierra, perdiéndose en juegos espectrales con las tinieblas.

Cruzo el umbral y empiezo a caminar por este pasadizo cavado en la roca viva, curvándose lentamente hacia la derecha, descendiendo cada vez más profundamente hacia la oscuridad insondable de la tierra. El viaje es largo y monótono. Las paredes ásperas se extienden hacia adelante, desapareciendo en la negrura. Pierdo toda noción del tiempo. Doy un paso tras otro, hasta que cada momento se me hace una eternidad. Finalmente, el pasadizo empieza a ampliarse, y parece que estoy llegando a mi destino…

Oscuridad Primordial

Continuado en la segunda parte

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2 Responses to Oscuridad Primordial

  1. […] Oscuridad Primordial – Parte 2 Ir a la primera parte […]

  2. […] Oscuridad Primordial – Parte 3 Ir a la primera parte […]

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