Infinitas Posibilidades

Las matemáticas siempre me han fascinado. Revelan muchas cosas curiosas acerca de la realidad que no son evidentes a simple vista. Sobre todo el concepto de la infinidad es muy interesante. Literalmente hay infinita cantidad de cosas y posibilidades por todos lados. Si entre el uno y el diez tenemos infinitos numeros, entre el uno y el dos también.

1 a 2.

1 a 10.

Exactamente la misma cantidad de numeros. Simplemente sorprendente. Un tipo muy inteligente llamado Georg Cantor lo dijo.

Pero para muchos, el mundo parece ser un lugar muy estrecho, donde hay pocas opciones y la mayoría de las cosas que hacemos son impuestas a nosotros por fuerzas exteriores, tales como la sociedad, la responsabilidad de cuidar la famila, la necesidad de pagar un arriendo o dividendo. Tantas cosas que ‘tenemos’ que hacer, y que están en conflicto con nuestra felicidad. Pero, ¿esto es realmente lo que ocurre? ¿realmente no tenemos otra elección? ¿Cómo alguien posiblemente podría ser forzado a tomar cierta acción, si literalmente entre un segundo y otro tiene millones de opciones a su disposición?

Esto puede sonar un poco absurdo desde un punto de vista teórico, así que mejor doy un ejemplo: Tengo un trabajo el cual me quita muchas horas cada semana y me impide hacer las cosas que realmente me gustaría hacer en ese tiempo. Nos pasa a todos, ¿o no? Yo podría enojarme por esta situación, rebelarme contra la injusticia de tener que trabajar solamente para satisfacer lo que exije la sociedad a cambio de darme comida, ropa y un lugar donde vivir. Pero, ¿acaso no tengo otra opción? Por supuesto que sí.

En cualquier momento tengo la libertad de no ir a mi trabajo, de hacer otras cosas en el tiempo que paso en la oficina, o de simplemente renunciar. Esos actos simplemente tendrían consecuencias. Tal vez empezarían a hablar mal de mí en la oficina, tal vez mi jefe me llame la atención. El trabajo mal hecho causaría muchas pérdidas a la empresa, y finalmente optarían por despedirme antes que siga causando mas estragos.

Una vez sin trabajo, podría fundar un negocio propio y lanzarme al mundo empresarial, podría acumular deudas hasta que la situación reviente, frente a lo cual podría ir a vivir en la calle o simpelemente negarme a entregar mi departamento arrendado, forzando largos procesos judiciales. Si quisiera ser muy pillo, podría efectuar un golpe magistral, huyendo a Argentina en el momento clave, dejando acreedores rabiosos y familiares desolados atrás. ¡Tantas opciones! ¿Como podría posiblemente decir que alguien me está forzando a trabajar, si en cualquier momento soy capaz de cambiarlo?

Estos son sólo unos pocos ejemplos que se me ocurren. No es que realmente vaya a hacer algo así, es solamente un ejercicio hipotético. Pero en los siguientes párafos daré mi punto de vista sobre como podemos aplicar este principio a nuestras vidas de forma real.

Dentro de todas las posibilidades, mi trabajo en realidad me agrada. Es un acto completamente voluntario. Me permite un estilo de vida comodo y sin muchas preocupaciones, dándome amplias oportunidades para conocer la vida, ponderar la naturaleza de la realidad y comer un buen plato de Sushi. Es una de infinitas posibilidades dentro de la vida que estoy viviendo, y la prefiero mil veces sobre las alternativas. Si bien no me agradan todas las cosas que hago a diario, por debajo de esa ligera insatisfacción, tengo una alegría immensa de simplemente vivir cada día y explorar estas circunstancias que yo he elegido. Estoy perfectamente bien donde estoy, y aunque eventualmente podría cambiar de opinión y efectivamente termine fugándome a Argentina, por el momento estoy tranquilo aquí, sabiendo que hay infinitas posiblidades al alcance de mi mano.

Y tú, ¿qué vida estas viviendo? ¿sigues resistiéndote a las circunstancias que tú mismo has elegido? No pierdas mas tiempo en eso. Aprecia lo bueno que tienes, y empieza a cambiar lo malo. O mejor aún, convierte todo lo malo en algo bueno, con un pequeño ajuste en tu punto de vista. Incluso dentro de las circunstancias externas que parecen reducir tus opciones (hasta el dos en vez del diez), sigues siendo libre de elegir tu camino, en cada momento. En la vida no se necesita ningún ingrediente místico, así que no te dejes engañar por lo que dicen.

“Compra esto y eso otro. Vive en aquel lugar. Ten una carrera profesiona exitosa, un buen cuerpo y mucho dinero. Solamente así serás feliz.”

¡Tonterías! Hay infinitas formas de ser feliz. No hace falta hacer o lograr nada en epecial. Solamente tienes que elegirlo, en este preciso instante. La posibilidad está dada.

¿Qué estás esperando?

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